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Nombre: Omar
Lugar: Pueblo Libre, Lima, Peru

jueves, diciembre 29, 2005

Friedrich Nietzsche sobre Julio César de Shakespeare


Una de las obras de teatro más representadas es, sin lugar a dudas, Julio César de William Shakespeare. En La Gaya Ciencia, Friedrich Nietzsche realiza un encendido elogio de esta obra e indaga acerca de su relación con el propio Shakespeare. El texto es el siguiente:

98. En elogio de Shakespeare.- El mejor elogio con que se puede glorificar a Shakespeare, como hombre, es este: creyó en Bruto, sin el menor asomo de desconfianza sobre aquel género de virtud. Le consagró su mejor tragedia, que lleva un título a todas luces inexacto; consagróla a él y al más terrible resumen de la moral mas elevada. ¡Independencia de alma! de eso se trata allí. No hay para ella sacrificio excesivo; es menester sacrificar en aras de esa independencia hasta al amigo más querido, aunque sea el hombre más insigne, adorno del mundo, genio sin igual; es decir, que cuando se ama la libertad, en cuanto libertad de las almas grandes, y aquel amigo la hace peligrar, su sacrificio se impone. Esto fue lo que Shakespeare debió de sentir. La altura en que coloca a Cesar es la mayor y más delicada honra que podía tributar a Bruto, pues de este modo eleva a inmensa altura el problema interior de aquel y la firmeza de alma necesaria para cortar el nudo. Pero ¿fue verdaderamente la libertad política lo que impulsó al poeta a simpatizar con Bruto y a hacerse cómplice suyo? ¿O no seria la libertad política mas que la expresión simbólica de algo inefable? ¿Se trataría tal vez de algún acontecimiento del alma del poeta, del cual no quería hablar mas que figuradamente? ¿Que vale la melancolía de Hamlet al lado de la de Bruto? Acaso Shakespeare conocía una y otra por experiencia. ¡Tal vez tuvo él también sus horas sombrías y su ángel malo como Bruto! Pero cualesquiera que sean las semejanzas y las relaciones secretas, el hecho es que Shakespeare se inclinó ante el carácter y la virtud de Bruto y se juzgó indigno y distante de ellos. Su tragedia lo testifica: dos veces presenta un poeta y las dos derrama sobre el tan impaciente y soberano desprecio, que aquello parece un grito del alma, un grito de desprecio de sí mismo. El mismo Bruto pierde la paciencia al ver aparecer al poeta vanidoso, patético, importuno, como suelen ser los poetas, seres que parecen hinchados de potencias de grandezas, hasta de grandeza moral, y que, sin embargo, en la filosofía de la acción y de la vida rara vez llegan siquiera a la simple equidad. "Si él conoce el tiempo, yo conozco sus extravagancias, ¡echad al payaso!!" -exclama Bruto.Tradúzcase esto en la mente del poeta que lo concibió.

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NIETZSCHE, Friedrich. La Gaya Ciencia. Buenos Aires: Ediciones del Mediodía, 1967. p. 87 - 88. Traducción de Pedro Gonzales Blanco.

jueves, noviembre 24, 2005

"Pequeños holocaustos": La exclusión social y la percepción de la violencia en el conflicto interno

Hemos comentado en una entrada anterior acerca de la exclusión de vastos y diversos sectores categorizados como indios; los cuales no estarían plenamente en posesión de esa abstracción llamada “nacionalidad peruana”. Durante el conflicto interno peruano, esta exclusión —evidenciada por la discriminación racial o étnica (el racismo aún presente en la sociedad peruana)— tuvo una consecuencia dramática en la percepción de la violencia, dependiendo de la ubicación (tanto en el mapa geográfico como en el social) desde donde cada sujeto lo viviera. En palabras de Rolando Ames, ex comisionado de la Comisión de la Verdad y Reconciliación:

«Para ponerlo con simpleza, pero con claridad, aquellos “otros” peruanos que están fuera o sólo superficialmente dentro del círculo de la institucionalidad representativa, tuvieron guerra entre los años 1980 y 1992, mientras “nosotros” teníamos democracia.» [1]

El conflicto interno peruano fue padecido como algo más que una guerra por algunas poblaciones especialmente ignoradas, como muestra el análisis de Carlos Iván Degregori sobre el caso de la comunidad de Putis, ubicada en Huanta, Ayacucho.

«Los campesinos quechuas de Putis sufrieron un holocausto, aunque en la terminología oficial de la CVR aparezca el caso como “ejecución extrajudicial” y como “masacre”. [...] Por su naturaleza de matanza indiscriminada, en las masacres crece el porcentaje de víctimas mujeres, niños y ancianos.
En nuestro país se han producido entonces decenas de pequeños holocaustos.» [2]

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NOTAS

[1] Ames Cobián, Rolando. “Después de la CVR, ¿qué...” en Cuestión de Estado N° 32. Lima, Instituto de Diálogo y Propuestas, 2003. p. 7.
[2] Degregori, Carlos. “Desigualdades persistentes y construcción de un país de ciudadanos”. En Cuestión de Estado N° 33/34. Lima, Instituto de Diálogo y Propuestas, 2004. p. 26.


miércoles, noviembre 09, 2005

La propiedad intelectual como paradigma: los casos Microsoft y Linux


La fortuna más grande del mundo es, de acuerdo con la revista Forbes, la de William Gates III, conocido en todo el mundo como Bill Gates, fundador de Microsoft. Se suele considerar que Bill Gates hizo su fortuna a través de la tecnología; pero, estrictamente hablando, la fuente de sus ingresos es la propiedad intelectual, de larga tradición en el capitalismo, especialmente en los Estados Unidos con su emblemática Oficina de Patentes. En efecto, el vertiginoso crecimiento de Microsoft como empresa tecnológica se realizó a partir de los derechos de propiedad intelectual del software DOS (Disk Operative System), que consiste en un sistema operativo que se instaló y distribuyó en millones de computadoras construidas por distintos fabricantes alrededor de todo el mundo. La posición de liderazgo de Microsoft se consolidó con su serie de sistemas operativos Windows, y el paquete de software Office, líderes en sus respectivos rubros, con el consiguiente flujo de ingresos por derechos de propiedad intelectual. En este sentido, la acumulación de riqueza de Microsoft sigue un modelo que, en el mundo de la tecnología de comunicaciones, se remonta por lo menos a Alexander Graham Bell con su patente del teléfono.

El cuestionamiento a la propiedad intelectual se ha convertido en un tema álgido para las grandes corporaciones que ven amenazados sus ingresos por las posibilidades que ofrece la tecnología para piratear software, películas, discos, libros y demás productos protegidos por las leyes de propiedad intelectual. Hernando de Soto, en El misterio del capital, considera que el capitalismo no rinde frutos en países como el Perú por la ausencia de un marco legal que respete la propiedad, dentro de la cual podemos incluir la propiedad intelectual. Ante esta larga tradición de respeto por la propiedad intelectual ¿es posible vislumbrar un cambio en el paradigma de la propiedad intelectual dentro del propio capitalismo?

Para responder esta pregunta, veamos el otro extremo del espectro: el Sistema Operativo Linux, desarrollado por Linus Torvalds, que es un Software Libre y Abierto. ¿Qué significa esto? Para nuestro análisis, sobre todo dos cosas:
i) No tenemos que pagarle a nadie sus derechos de propiedad intelectual por haber desarrollado el software.
ii) El Código Fuente, la secuencia de comandos con que se escribió el programa, está a disposición de todo el que quiera revisarlo y/o continuar desarrollándolo o hacerle modificaciones.

Si bien la cantidad de computadoras corriendo bajo Windows es aún sustantivamente mayor que las que lo hacen bajo Linux, ya es notoria la posición expectante que está tomando el mundo del software libre.

El rechazo de Torvalds y el mundo del Software Libre a obtener ganancias a través de la propiedad intelectual de su trabajo puede parecer un golpe directo a uno de los usos tradicionales del capitalismo, sobre todo teniendo en cuenta la gran aceptación que viene teniendo el Linux en centros de investigación, instituciones educativas, empresas privadas, etc, posicionándose entre los cuatro Sistemas Operativos más utilizados en el mundo (junto con Windows, Unix y Mac OS).

Es interesante notar que el Software Libre ha creado toda una industria a su alrededor. No se cobra los derechos de propiedad intelectual, pero existen empresas especializadas en distribuirlo en un soporte físico (e.g. discos compactos entregados por servicios courier), empresas que realizan la instalación y el mantenimiento de los programas de Software Libre, empresas que desarrollan proyectos en los cuales se utilizará el Software Libre. Toda una dinámica empresarial emergente que se adapta a las condiciones cambiantes del mercado.

El Software Libre, con su emblemático Linux, podrá constituir una amenaza para empresas como Microsoft que recibe ingresos por la propiedad intelectual del software que desarrolla, pero está muy lejos de constituir una fuerza perturbadora dentro del capitalismo. Por el contrario, genera toda una dinámica de mercado a su alrededor. Un mercado que, hasta ahora, autorregula dentro de sus procesos incluso lo que a primera vista parece enfrentársele. Si el cambio de paradigma propuesto por el Software Libre se convertirá en algo que haga mella en la industria tecnológica es algo que todavía no podemos saber. En este sentido, están por verse los efectos de la llamada Web 2.0 y el comportamiento de los actores que emergen y se consolidan dentro de este contexto, el propio Google entre ellos. Por ahora, en el marco de la llamada economía global de mercado, sociedad de la información, o el nombre que prefiera utilizarse, vemos que el capitalismo encuentra nuevas formas de articularse aún ante el tambaleo de rancios paradigmas.

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lunes, octubre 24, 2005

Storytelling: Entre Belle and Sebastian y Todd Solondz


Llegué a la película Storytelling por el disco del mismo nombre de Belle and Sebastian, el cual se supone que es la banda sonora de la película. El disco es sencillamente notable, conceptual, lo cual no es precisamente un rasgo común en los discos de esta magnífica banda escocesa. Storytelling de Belle and Sebastian cautiva desde el primer momento, así que buscar la película era casi una obligación, más aún tomando en cuenta que el director es Todd Solondz, creador de esas dos estupendas películas que son Happiness y Welcome to the Dollhouse. No recuerdo que se haya estrenado Storytelling (2002) en Lima y la película cayó en mis manos por una afortunada casualidad.

Storytelling (cuya traducción sería algo así como “narrando historias”) está compuesta de dos partes: “Ficción” y “No ficción” cuyo hilo conductor es la aproximación a personajes que desean contar historias. La primera historia muestra a Selma Blair en el papel de una estudiante que asiste al taller de narración de un escritor renombrado y se ve envuelta en un episodio sexual con él. La segunda historia nos presenta a Paul Giamatti en el proceso de filmar su primer documental sobre los jóvenes que llegan al final de la secundaria. Su personaje principal es un estudiante desencantado listo para ser un perdedor.

Storytelling es una película fallida. Los personajes de Solondz resultan estereotipados y se llega a pensar que está aplicando una fórmula aprendida en sus películas anteriores, pero esta vez no llega a redondear su trabajo. La visión de la escuela secundaria y sus estudiantes intenta ser desencantada y desmitificadora, pero se queda en la intención, casi diríamos que se queda en el siglo XX. En este sentido, la mirada de Solondz está muy lejos de los resultados obtenidos por el incisivo Michael Moore en Bowling for Columbine (2002) o por la gran sensibilidad que logra Gus Van Sant en Elephant (2003), sólo un año después de Storytelling (2002), pero parece que estuviéramos hablando de dos películas muy lejanas entre sí en el tiempo.

Merece una mención la escena del acto sexual entre Selma Blair y Robert Wisdom. La escena, que pretende perturbar al espectador, mas bien resulta graciosa. Aquí hay un problema que todo aquel que pretenda narrar historias debe tener presente: cuando algo que no pretende ser cómico resulta cómico, entonces algo anda mal. Todd Solondz comete este error, que resulta más notorio cuando se trata de reflexionar precisamente sobre el oficio de contar historias.

Sólo concluiremos que Storytelling nos queda como el feliz recuerdo de un hermoso disco de Belle and Sebastian.

sábado, octubre 15, 2005

Luna en concierto. Esta vez le tocó a The Village



Y el ratón se manifestó en The Village. Luna presentó a Emilio transmitiendo una impecable sinceridad en cada interpretación. Esta vez el sonido estuvo correcto, permitiendo a la voz de Natasha Luna Málaga invadir la subjetividad del público con ese susurro inquietante que hace de su disco Emilio una especie de adicción. Sobre el Emilio, sólo diremos que es quizá el disco más destacado por la crítica en este 2005, lo cual contrasta con la nula acogida por parte del autismo de las radios. Pero regresemos a The Village.

Viernes 14 de Octubre, poco antes de medianoche. El concierto empezó con la voz de Albert Camus leyendo un pasaje de L’étranger (El extranjero). Es que Emilio no es un ratón cualquiera. A través de sus letras comprendemos que es un ratón profundamente existencial que experimenta la angustia, a un paso del temor, ante la contingencia del mundo al cual se enfrenta. Luego de Camus, Luna, que nos introdujo al concierto con el tema instrumental “Mellow” para luego dar paso, ahora sí, a la voz de Natasha Luna con toda la banda interpretando “The girl is trying”.

Entre los puntos más emotivos del concierto estuvo la interpretación de “Destnée”, con el chelo hipnótico de Marco Lucioni y un notable contrapunto vocal de Natasha Luna con Claudia La Hoz en la voz de apoyo. Igualmente destacable fue el ensamble conseguido entre el chelo y la voz en “The Inquisitors”, en que Luna luce su predilección por los acordes menores. El peso de la banda en su conjunto se notó en una de mis favoritas, “With all my roots stuck in here”, con el inicio en guitarra y voz para luego dar paso a los demás instrumentos.

Para la anécdota queda el intermedio, en el cual se escuchó en The Village una ensalada que incluyó a Shakira, Franz Ferdinand, Sugar Ray y The Smashing Pumpkins. (¿A quién se le pudo ocurrir una mezcla semejante en el mismo set? Más aún tomando en cuenta el tipo de música que Luna interpreta.) Al final del concierto, el público pidió que Luna siga tocando (interpretaron dos temas más) y la gente gritó sus pedidos, incluyendo covers de Morrissey, Radiohead, PJ Harvey... y un gracioso que pidió Pink.

Me quedé pensando en Emilio. En la segunda parte del concierto, Natasha Luna nos contó que Emilio es un ratón que empuja una y otra vez una inagotable bola de papel. Comprendí que Emilio es tan humano como nosotros y como Sísifo, que es tan como nosotros. Así, con el Emilio y con Albert Camus nuevamente en la cabeza, terminó en The Village una noche memorable.

jueves, octubre 13, 2005

Discriminación étnica y racial. Diferencias y similitudes en el caso peruano

La distinción entre etnia y raza resulta difícil. Ambos términos son conflictivos y distinguir entre ambos es problemático, más aún al relacionarse con un comportamiento social como es la discriminación. La distinción más clara que he encontrado es la que Nelson Manrique realizó en su ensayo "Racismo y violencia política en el Perú":

«Gruesamente, la discriminación étnica se funda en la desvalorización de los productos creados por el grupo social al cual se discrimina: hábitos, costumbres, cultura, idioma, condición socioeconómica, creencias, etcétera.
[...]
El racismo va más allá: discrimina a los hombres atribuyéndoles una inferioridad no basada simplemente en sus productos sociales sino en su propia naturaleza biológica.»[1]

La distinción de Manrique indica que la discriminación étnica se basa en producciones culturales y, por lo tanto, modificables y hasta apropiables. Un temprano ejemplo de alguien que salta la barrera cultural, a despecho de sus caracteres raciales, es el caso del Inca Garcilaso de la Vega —a quien la tradición asignó el calificativo de "primer mestizo"— que escribía en Castellano, era conocedor de la cultura clásica y fue traductor del Italiano en una España en la cual la propia alfabetización era un privilegio de minorías. La discriminación racial, en cambio, se construye sobre características aparentemente inmutables por provenir de la naturaleza y sirve a los grupos dominantes para establecer distinciones que pretenden ser inmutables. Lo importante de ambos casos es que la discriminación como tal siempre es una construcción social, al margen de los rasgos distintivos que justifiquen su existencia. En el caso peruano, la discriminación étnica y la discriminación racial han estado fuertemente relacionadas al punto que en el caso de los campesinos quechua hablantes de la sierra central, los más golpeados por la violencia del conflicto interno, resulta difícil (en la práctica) diferenciar la una de la otra.

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NOTAS:
[1] Manrique, Nelson. “Racismo y violencia política en el Perú”. En Pretextos N° 8. Lima, Desco, 1995. pp 89—105. p. 93

domingo, octubre 09, 2005

Recorriendo los laberintos de Borges

Son ampliamente conocidos los grandes elementos que conforman la literatura de Jorge Luis Borges. Desde la simbología construida con espejos, tigres, espadas y laberintos; hasta la influencia de la historia y la cultura en la cosmovisión borgiana, especialmente marcada por el pensamiento de una estirpe de filósofos que se extiende desde Heráclito hasta Schopenhauer. De estos diversos elementos que constituyen la simbología borgiana, uno de los más importantes es el laberinto. Hagamos un breve recorrido por los laberintos de Borges.

En su primer poemario, Fervor de Buenos Aires (1923), Borges ofrece una primera visión del laberinto. Leemos en el poema “Arrabal” la descripción de una arquitectura urbana que semeja una estructura laberíntica (todas las cursivas son nuestras) :

«y quedé entre las casas
cuadriculadas en manzanas
diferentes e iguales
como si fueran todas ellas
monótonos recuerdos repetidos
de una sola manzana».

Al igual que el laberinto, la ciudad a la cual canta el yo lírico es un continente del cual no se puede escapar. Veamos los últimos versos del poema.

«Esta ciudad que yo creí mi pasado
es mi porvenir, mi presente;
los años que he vivido en Europa son ilusorios
yo estaba siempre (y estaré) en Buenos Aires».

Pese a esta temprana aparición del laberinto en Borges, es en su narrativa donde se consolida el laberinto como tópico clave de su simbología. Ficciones (1941 – 1944) nos ofrece notables cuentos como “El jardín de los senderos que se bifurcan”, “La muerte y la brújula” y el emblemático “La biblioteca de Babel”, donde el narrador está condenado a errar a través del laberinto de una inmensa biblioteca en una búsqueda sobrehumana. Dice el narrador:

«El universo (que otros llaman la Biblioteca) se compone de un número indefinido, y tal vez infinito, de galerías hexagonales con vastos pozos de ventilación en el medio, cercados por barandas bajísimas. Desde cualquier hexágono se ven los pisos inferiores y superiores: interminablemente».

El Aleph, por su parte, ofrece otros textos claves cuyo motivo es el laberinto, entre ellos “La casa de Asterión”, “Abenjacán, el Bojarí, muerto en su laberinto”, “Los dos reyes y los dos laberintos” y el propio “El Aleph”. “La casa de Asterión” resulta especialmente interesante al darle voz al habitante del más famoso de los laberintos, el de Creta. Asterión, el Minotauro, que por una parte afirma no ser prisionero, por otro lado espera su liberación. Dice Asterión:

«(...) no me duele la soledad, porque sé que vive mi redentor y al fin se levantará sobre el polvo».
«(...) Ojalá me lleve a un lugar con menos galerías y menos puertas».

El poemario Elogio de la sombra (1969), uno de los libros más importantes de Borges, incluyen dos poemas titulados “El laberinto” y "Laberinto". Este último nos muestra una cosmovisión particular en la cual el universo semeja un enorme laberinto:

«No habrá nunca una puerta. Estás adentro
y el alcázar abarca el universo
y no tiene ni anverso ni reverso
ni externo muro ni secreto centro».

Los poemarios posteriores a Elogio de la sombra conservan también la presencia del laberinto. Por ejemplo, El oro de los tigres (1972), incluye la sección “Trece monedas” que contiene un poema titulado “Asterión”, un breve homenaje a este personaje, habitante del laberinto por antonomasia:

«En mí se anudan los caminos de piedra.
¿De qué puedo quejarme?
En los atardeceres
Me pesa un poco la cabeza de toro».

Terminamos recordando que el laberinto acompañó la vasta producción literaria de Borges hasta su último poemario, Los conjurados (1985), que incluye el poema en prosa “El hilo de la fábula”, significativamente fechado en Cnossos, 1984. Dice el poema:

«El hilo se ha perdido; el laberinto se ha perdido también. Ahora ni siquiera sabemos si nos rodea un laberinto, un secreto cosmos o un caos azaroso. Nuestro hermoso deber es imaginar que hay un laberinto y un hilo. Nunca daremos con el hilo; acaso lo encontramos y lo perdemos en un acto de fe, en una cadencia, en el sueño, en las palabras que se llaman filosofía o en la mera y sencilla felicidad».

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